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Las características de una perra de terapia

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¿Buscabas las características generales del perro, no las de una perra de terapia? Las tienes en características del perro: físicas, sentidos y comportamiento.

¿Cómo es una perra de terapia? Una perra o un perro de terapia es un animal evaluado y entrenado que participa en programas de Intervenciones Asistidas con Animales. No es la más cariñosa ni la que más aguanta: es la que reúne un perfil concreto de sensibilidad, educación, autocontrol, sociabilidad, resiliencia y salud, y a la que se retira de la sesión en cuanto deja de estar cómoda. Abajo están, una a una, las ocho características que evaluamos.

Popularmente se piensa que las perras y perros de terapia (Intervenciones Asistidas con Animales) son aquellos cariñosos y que aguantan lo que les echen (¡son tan buenos!)… Para encontrar perras o perros que se conviertan en nuestros compis en las sesiones de IAA, buscamos perfiles muy concretos y no todo es adecuado cuando hablamos de profesionalizar nuestro sector. ¡Te cuento algunos mitos y muchas verdades sobre las características de una perra de terapia!

Primero, el mito: los perros de terapia no "aguantan todo"

Vamos a comenzar por lo primero, y es desmentir que los perros de terapia deban aguantar lo que les echen. Esto es completamente falso. Las perras y perros de IAA no deben someterse situaciones que les sean desagradables. Para ello, profesionales con formación específica como Técnicos/as en Intervenciones Asistidas con Animales velan por su bienestar y evalúan durante toda la sesión (en realidad, antes, durante y después de las sesiones) el bienestar del animal.

Durante la realización de pruebas de evaluación de los perros, probamos momentos incómodos para valorar sus reacciones, en caso de que haya un error o percance inesperado en la sesión real y no podamos evitarlo. Que lo probemos y valoremos, no significa en ningún caso que tenga que ocurrir. Sin embargo, estas pruebas nos permiten mantener a las personas beneficiarias a salvo de reacciones de defensa de los animales, puesto que escogeremos a aquellos que muestran su disconformidad con señales no agresivas o peligrosas.

Características de una perra de terapia

Muchas personas nos llaman para formarse e informarse sobre la posibilidad de que su perrete pueda formar parte de nuestro equipo de intervenciones asistidas con perros. Habitualmente ven características que son deseables en nuestros compis, como la sensibilidad o el cariño. Muchas de estas personas se frustran e incluso se enfadan con nosotras cuando, al comenzar a preguntarles por otras características, les indicamos que en principio no encajaría con los perfiles adecuados para que puedan llevarle a sesiones, una vez hayan realizado su formación como Técnicos/as.

A continuación voy a detallar las características que buscamos en estos perretes, y cuál es la importancia que les damos:

Sensibilidad

Efectivamente la sensibilidad de los perros juega un papel muy importante. La capacidad de detectar los estados de ánimo de las personas usuarias y dar una respuesta espontánea de apoyo o acompañamiento, es la que hace que, independientemente de los años que llevemos en esto, se nos erice la piel y quedemos emocionadas. Eso también los perciben las beneficiarias y es la base del trabajo emocional y vincular.

Buena educación

Entrenamos a nuestros perretes en comportamientos básicos para una respuesta a señales concretas: venir, tumbarse, permanecer inmóvil… Poder contar con la confianza que nos da que estén pendientes de nosotras en sesión, armoniza nuestro trabajo y aporta seguridad tanto a las perras de IAA como a las personas usuarias de nuestros programas.

Equilibrio y autocontrol

Se puede conseguir con entrenamiento y educación canina, pero lo pongo en otro apartado porque no tiene por qué tenerse en cuenta en la "buena educación". Y es necesario. El autocontrol permitirá que las sesiones no estén bañadas en comida canina o llevadas a cabo con correa, por ejemplo. Y el equilibrio ayuda en la toma de decisiones del perro ante situaciones imprevistas o estresantes.

Habilidades y trucos caninos

Soy una entusiasta en las habilidades y los trucos caninos, y me lo paso realmente bien con mis perras y otras especies animales cuando lo practico. Me encanta y establezco una relación vincular extraordinaria, además de fomentar el desarrollo cognitivo (¡de mis animales y el mío propio!). Pero en las sesiones de Intervenciones Asistidas con Perros no es una característica fundamental. Con frecuencia con un cobro y unas permanencias es más que suficiente. Sin embargo, llevar de vez en cuando algún truco canino, puede dar un golpe de efecto muy positivo. No es, no obstante, algo necesario, y sin embargo las personas aún no formadas es a lo que más importancia le dan. ¡Pero no realizamos espectáculos! Hacemos terapias o educación asistida con perros con unos objetivos concretos. Si la habilidad tiene sentido dentro de estos objetivos, bienvenida sea.

Placer por el contacto diverso

El placer por el contacto diverso no significa que le gusta que le toque su familia en el sofá de casa mientras veis la tele. Significa que goza con caricias y mimos de distinta índole, de personas diferentes, conocidas o no, y casi en cualquier momento. A las personas que se benefician de nuestros programas, ¡les gustan los perros! Y su deseo de acariciarlos es comprensible. Con frecuencia ese contacto es más restrictivo para la movilidad del perro, más fuerte o incómodo… diferente a lo que conoce. Una perra que no quiere mimos de gente que aún no conoce, supone de entrada una barrera innecesaria. Y además, ¿por qué someter a ese perrete a algo con lo que no disfruta?

En otras ocasiones hablamos de contacto visual. Mucha  s veces las miradas son duras, perdidas, intensas… y los perretes deben reconocerlas como no amenazantes y hacer una buena lectura de las mismas.

Socialibidad con personas

De la misma manera, una perra que evita a las personas o son siempre su última opción, no encajaría con el perfil. Hay muchos perros que simplemente no están interesados en la gente. Disfrutan con otros perros o de su soledad sin visitas, y siempre que sean equilibrados, todo estará bien. Sin embargo no tiene mucho sentido que vengan a un lugar donde deben estar interactuando con personas. A lo mejor no les desagrada, pero simplemente no les causa beneficio. Eso, además, se nota en las sesiones. Por eso un perrete que adora a las personas en todo momento y condición, siempre resulta interesante de evaluar.

Alta resiliencia y flexibilidad cognitiva

La resiliencia es la capacidad de nuestra perra o perro para recuperarse de algo que le ha incomodado o dado miedo. Dentro de una sesión puede haber multitud de factores que pueden sobresaltar a nuestro perro, desde algo que se cae hasta ruidos del exterior o aparición de personas con manipulaciones no convencionales u opresivas. Los perros que permanecen asustados o "dándole vueltas" a esas situaciones puntuales, tienen baja resiliencia. Sin embargo, aquéllos que evalúan y determinan que no hay por qué preocuparse en pocos segundos, tienen una resiliencia elevada, adecuada para este tipo de actividades.

La flexibilidad cognitiva es la capacidad para cambiar de forma de pensar o actuar en situaciones diferentes o similares, y eso es precisamente lo que necesitamos en nuestras perras y perro de terapia: cambios de proyectos y programas, cambios de personas usuarias y de tipos de sesiones. Además, la toma de decisiones es muy importante para nosotras, y esa flexibilidad cognitiva que buscamos nos permite confiar en que la respuesta va a ser idónea.

Salud y bienestar

Este apartado es innegociable. Una perra que esté sufriendo dolor, que tenga una edad avanzada y se canse o que esté pasando por algún proceso traumático o inestable, no debería venir a las sesiones. Esto es algo temporal normalmente (excepto la edad, claro…) pero es una característica de una perra de terapia a tener siempre presente. Las sesiones y las personas usuarias no están por encima de la salud o el bienestar de nuestros perros. Aquí incluyo por supuesto el detallado protocolo veterinario, incluido el protocolo de zoonisis canina, que se debe llevar a cabo antes de trabajar con personas, y más aún si son vulnerables por motivos de salud.

¿Tu perrete podría ser un perro de terapia?

Para comprender realmente lo que implica ser una perra o perro de terapia, es esencial deshacerse de mitos que puedan afectar su bienestar y eficacia en las Intervenciones Asistidas con Animales (IAA). Los perros de terapia son seres con necesidades y limitaciones, y solo aquellos que reúnen características específicas pueden llevar a cabo este rol tan especial. En Sentido Animal, trabajamos cada día para garantizar que nuestras compañeras caninas reciban el respeto y el cuidado que merecen, además de brindar un apoyo significativo a quienes participan en nuestras sesiones.

Si tienes interés en saber más o incluso en que tu perrete sea parte de un equipo de terapia, te invitamos a ponerte en contacto con nosotras. Juntas, podemos ayudarte a descubrir si tu peludo tiene el perfil adecuado y cómo puedes formarte para trabajar en este campo tan especial y enriquecedor.

Preguntas frecuentes sobre las perras y perros de terapia

¿Cualquier perro puede ser perro de terapia?

No. Sólo una minoría reúne el perfil. Hace falta que disfrute del contacto con personas desconocidas, que se recupere rápido de un susto y que tenga buena salud. Una perra miedosa, dolorida o que se limita a tolerar el contacto no debe trabajar, por perfecta que sea en casa.

¿Qué razas sirven para terapia asistida?

Ninguna raza sirve por sí sola y ninguna queda descartada de entrada. Lo que decide es el carácter individual, la educación y la salud de cada perra, no su raza. Sí influyen el tamaño y el tipo de pelo según el entorno: en una residencia de mayores, una perra grande que apoya la cabeza en la cama trabaja de otra manera que una pequeña que va al regazo.

¿A qué edad puede empezar una perra de terapia?

Cuando ha terminado su desarrollo y su carácter es estable, normalmente a partir de los dos años. Antes se le puede preparar y socializar, pero no evaluar como candidata definitiva.

¿Es lo mismo un perro de terapia que un perro de asistencia?

No, y se confunden a menudo. El perro de asistencia convive con una persona concreta y le da apoyo permanente: guía, alerta médica, autismo. La perra de terapia trabaja por sesiones, acompañada de su profesional, con distintas personas beneficiarias, y al terminar la jornada se va a casa.

¿Cómo se evalúa a una perra de terapia?

Con pruebas que reproducen situaciones de una sesión real: contacto de gente desconocida, ruidos, material sanitario, sillas de ruedas, manejo torpe. Se observa cómo reacciona y, sobre todo, cuánto tarda en recuperarse. La evaluación se repite cada cierto tiempo, porque un animal cambia con la edad y con la experiencia.

¿Qué formación necesito para trabajar con mi perra en terapia?

Formación específica en Intervención Asistida con Animales, que cubre las dos mitades del trabajo: conducir la intervención con las personas y velar por el bienestar del animal. En el Curso de Terapia e Intervención Asistida con Animales se obtienen las dos capacitaciones, Responsable Social y Responsable Animal, con 175 horas de teoría online y prácticas en programas que ya están activos.

Si quieres dedicarte a esto

Evaluar a una perra y conducir una sesión son competencias que se aprenden, y son la parte que separa un programa serio de una visita simpática.

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Formarse en IAA es una decisión de carrera, y presentar a tu perra a una evaluación es una decisión que le afecta a ella. Las dos merecen pensarse.

Hemos preparado un checklist de 12 preguntas que te lo aclara en cinco minutos: qué te va a pedir la profesión, qué necesita el animal que trabaja contigo y qué cosas no se negocian. Te lo mandamos por correo y, si quieres, te seguimos contando cómo es esto por dentro.

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